un número más

21/12/13

Lo profundo, lo perfecto.

Dejarse llevar sería algo más fácil, si hablamos de lo momentáneo, de perder el control por lo que sientes, por lo que ves, por lo que quieres. El problema es un "después" es cuando quiera recapacitar y poder arreglarlo todo, recoger el desastre que haz formado con tus pasos agigantados agitados rápidos y desordenados, dando vuelvas levantándonos. Pero ¿qué más da eso?, solo culpabilidad y poca seguridad. No lo llames cobardía, llámalo sensatez.

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